Crepúsculo PDF Print E-mail
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Written by Michelangelo   
Tuesday, 16 March 2010 10:03

 

 

La novela de Stephenie Meyer merece inaugurar esta sección de libros. Sobre todo por ser un fenómeno editorial tan abrumador. ¡Cuántas y cuántos adolescentes se han identificado con Bella y con Edward respectivamente!

La historia es sencilla. Bella, una joven normal y corriente, aunque un tanto torpecilla, se traslada a Fork para vivir con su padre. Es un pueblo gris y frío, muy diferente de la ciudad donde residía con su madre, que se ha juntado con otro señor, por lo que Bella decide este cambio de aires.

Todo transcurre con normalidad. Llega el primer día de clase y conoce a sus nuevos compañeros. Hay unos estudiantes que le llaman especialmente la atención, se trata de los hermanos Cullen. Todos son atractivos y al mismo tiempo distantes y poco habladores: suelen ir juntos. Bella se fija especialmente en uno de ellos: Edward.

La vida sigue y... ¡zas! Bella tiene un accidente y está a un "tris" de perder la vida... pero Edward surge de la nada y la rescata. A partir de este momento surge entre los dos una amistad que cuaja en un amor ciego. El chico va desvelando su identidad poco a poco. Así procede por temor a perder a Bella, que no para de hacerle preguntas. Al final, le confirma que las habladurías del pueblo son ciertas: es un vampiro. Tal cual. Le explica que le chifla la sangre y que lee los pensamientos de la gente y que ha encontrado algo en ella que no es normal: el olor de su sangre -que es irresistible- y el hecho de no poder leer su mente.

Aquí empieza el problema. Sí, digo el problema, porque la historia nos cautiva y nos arrastra por su hilo argumentativo hasta convencernos de que todo es supernormal y que mola. Bien, de acuerdo, no es que sea nada malo lo que sucede: no es racista, sexo explícito, violencia gratuita... El tema está en la concepción del amor que tiene Stephenie (o sea, la autora de lo que es la novela).

Atención, porque me pongo filosófico. Partiremos de dos premisas (dos ideas): 1. lo que realmente latrae a Edward de Bella es el olor de su sangre; 2. Lo único que le gusta a Bella de Edward es su belleza (valga la redundancia). Ahora se plantea un dilema: ¿cómo conjugar un amor entre un vampiro y una humana, ya que si Edward se despista puede absorber la sangre a Bella y colorín colorado este cuento se ha acabado? Este es el punto que trabaja la autora. El vampiro lucha por refrenar su instinto vampírico y Bella intenta refrenar el impulso sexual. Total, que plantea una relación un tanto idílica: los dos juntitos y pegaditos, pero sin ir a más, bajo la luna de plata que acaricia sus trémulas pupilas...

El amor se reduce a estar juntos porque estamos a gusto. ¿Pero no te da miedo, Bella? Me da igual, responde ella. Me gustas y ya está. ¿Pero y si se me va la pinza y te chupo la sangre? Pues nada, qué le vamos a hacer... Las consecuencias de nuestras acciones no importan. Lo importante es sentirse bien en este momento.

De este libro deduzco que Edward es incapaz de aceptar a Bella por quien es, sino más bien por su sangre. De hecho este es el motivo por el que la salva del accidente: si la hubiera atropellado el coche y hubiese derramado su sangre... el vampiro se habría volcado sobre el jugoso líquido y toda su discreción al garete, y por supuesto, el precioso aroma de Bella también.

Pero quien dice sangre, pordría decir cualquier otra circunstancia: que tiene pasta, que cocina bien... o cualquier otra salvajada... Al leer el libro pensé que Edward no "sentía" amor, sino "atracción". No me imagino a Bella de vieja siendo cuidada por Edward: quizá con lo seca que estaría, no habría grandes efluvios de sangre azul.

En Crepúsculo, "amor" significa "atracción sentimental", o algo por el estilo; lo que está claro es que no se propone una relación amorosa real, sino algo muy pegadizo para los que estamos en plena pubertad pero nada más.

 

Michelangelo