| Blanca como la nieve y roja como la sangre |
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| Written by Michelangelo |
| Friday, 23 April 2010 10:34 |
Leo tiene 16 años y lleva el pelo revuelto y desordenado como un león. Tiene cierta obsesión por los colores: cada uno expresa una emoción. Su preferido es el rojo: el amor, la pasión, la fuerza son rojos. Por eso el mundo se enciende, las calles, los edificios se transforman cuando está ella... Beatrice es pelirroja, tiene los ojos verdes que iluminan su rostro y es... perfecta. Leo está convencido de que Beatrice es su sueño, es la belleza sublime; al verla, un terremoto rojo se produce en su interior.
Si le preguntas por el blanco... Es la nada. la muerte, la ausencia, es el no tener i-pod, pasar la noche sin dormir, entregar un examen en "blanco"... De hecho no es propiamente un color... En su vida también tiene su presencia el azul. Le sugiere paz, amistad, serenidad: el cielo, el mar... Silvia es azul. Es una compañera especial: su verdadera confidente y amiga. A Silvia se le puede decir todo. Pero Silivia no es de su tipo, no llega a enrojecer el universo con su pelo como Beatrice. Sus padres no le entienden y los profes son una raza a parte, viven en sarcófagos... Los adultos no pillan nada: todo les parece matizable, exagerado, absurdo... siempre ponen su comentario "realista". Ha llegado al insti un profe nuevo de literatura. Leo lo bautiza pronto: el Soñador. A primera vista le parece un "pringao" que no tiene los pies en el suelo. Más personajes: Nick. Es el colega con quien toca la guitarra y hace carreras con la moto. El horizonte vital de Nick es éste: no plantearse más metas que vivir la vida, comer amburguesas, jugar a la play, disfrutar de las tías... Un buen día, Leo se da cuenta de que Beatrice falta mucho a clase. Le dicen que está enferma. Silvia le dio su número de móvil y le envía mensajes. Sólo hay un problema: Beartice nunca le ha respondido... Pronto descubre que Beatrice no tiene la gripe A ni la C: tiene leucemia, es decir, un cáncer en la sangre. La noticia provoca un gran bloqueo interior en Leo. Los diferentes personajes que intervienen y los acontecimientos que se suceden en la vida de Leo, le llevan a reflexionar "un poquito" sobre temas profundos, que quizá nunca antes se había planteado. Piensa en Dios y se indigna: no cree. Le da vueltas al dolor, a la muerte, al sexo... Sigue con su obsesión de los colores: el rojo ya no sólo es pasión amorosa, sino también es el color de la sangre, del sufrimiento... El profe, Beatrice, su padre, Silvia, Gandalf -así llama al religioso que le da clases de reli-... tienen un papel importante en el desenlace de la novela. Leo, tan inmaduro y a veces borde, empieza a cambiar y a valorar la realidad no sólo a través de las emociones, sino de otra dimensión de la vida: el amor como donación de uno mismo. Hasta ese momento, el amor era pura adrenalina. Ahora roza la libertad, el sufrimiento, la felicidad... Pero, claro, para entender todo esto, hay que leerse el libro, porque pasan cosas y Leo crece interiormente, se purifica. En mi opinión es un canto al amor verdadero, al amor puro. Podríamos decir que es la antítesis del libro que he comentado más arriba... Crepúsculo. También supera ampliamente el universo adolescente que plantea Federico Moccia en sus novelas pegajosas. Te animo a que leas Blanca como la nieve roja como la sangre. Yo lo empecé un día y a las tantas de la madrugada lo acababa.
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Leo tiene 16 años y lleva el pelo revuelto y desordenado como un león. Tiene cierta obsesión por los colores: cada uno expresa una emoción. Su preferido es el rojo: el amor, la pasión, la fuerza son rojos. Por eso el mundo se enciende, las calles, los edificios se transforman cuando está ella... Beatrice es pelirroja, tiene los ojos verdes que iluminan su rostro y es... perfecta. Leo está convencido de que Beatrice es su sueño, es la belleza sublime; al verla, un terremoto rojo se produce en su interior.